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Paraísos naturales que esconde La Manga del Cura, Manabí.

© Oscar Arroyo B.

Un rincón rodeado de afluentes y grandes extensiones de tierra fértil. Por varios años el sector de La Manga del Cura estuvo en disputa limítrofe entre las provincias de Guayas y Manabí, tras una consulta reciente sus pobladores decidieron pertenecer a la provincia de Manabí.

En ésta ocasión nuestro objetivo sería disfrutar del entorno natural de dos cascadas, El Pintado y El Salto del Armadillo, abordo de nuestras bicicletas nuestro camino iniciaba en la troncal de la costa. Entre los cantones Patricia Pilar y Buena Fe en la provincia de Los Ríos se encuentra el recinto Guayacanes nuestro punto de partida.

Por el camino de asfalto plantaciones de cacao, palma y banano se pierden en el horizonte, cientos de hectáreas verdes y prósperas germinan el fruto de los campesinos y montubios del lugar. Tras 20 kilómetros parecía que el camino llegaba a su fin pues habíamos llegado a un brazo del embalse Daule – Peripa, de aquí debíamos cruzar la Laguna Peripa en gabarra.

El capitán de la embarcación era Justin de 12 años que junto con su primo Miguel comentaban que a diario llegan hacer cerca de 200 transbordos. Bicicletas arriba y a navegar. Tres minutos de viaje y estábamos en Boca de Gualipe otro recinto cacaotero. De allí avanzaríamos 5 kilómetros de lastre hasta Santa María y 10 kilómetros de asfalto hasta llegar a la “Y” de El Pintado.

La cascada de El Pintado nace del afluente del mismo nombre con una caída de aproximadamente 8 metros, aquí la población ha optado por el turismo comunitario con el fin de preservar éste rincón turístico.

Ahora teníamos que regresar y pedalear hasta Santa Rosa para visitar la cascada El salto del Armadillo que se localiza a 200 metros de la carretera que va hacia el Paraíso en El Carmen. El río Armadillo rompía en caída 10 metros para mostrarnos la belleza natural del lugar. Completábamos así un recorrido de 46 kilómetros con un refrescante baño en el río para revitalizarnos.