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Rodando en las faldas del Cotopaxi

© Oscar Arroyo B

El Parque Nacional Cotopaxi está ubicado a 60 km de la ciudad de Quito, su ecosistema alberga varias especies arborícolas, sobre todo de pinos, cipreses, abetos y fresnos. Aquí encontrarás atracciones como senderos, páramos, lagunas, ruinas arqueológicas y sitios para acampar.

A tu manera

Otra forma de disfrutar del parque es mediante una bicicleta, el cual fue el medio que nosotros elegimos. Partimos desde el Control Sur en el sector de El Caspi, recibimos una charla informativa por uno de los guardaparques y estábamos listos y motivados por una nueva aventura conociendo paisajes espectaculares.

El primer tramo recorrido fue una ciclovía en la carretera de asfalto que cruza por un extenso bosque de pinos; con un viento gélido nos recibía el volcán Cotopaxi. Las aves del sector nos acompañaban con su trinar, alentándonos para coronar las primeras cuestas pronunciadas de la ruta.

Tras los primeros kilómetros nos íbamos aclimatando al frío del sector y renovamos energía mediante la paz y tranquilidad del bosque andino. Rodeados de montes y grandes extensiones de pajonales seguíamos nuestra ruta marcando así el kilómetro 14 dónde se observaba la laguna Limpiopungo, resguardada en la parte posterior por un celoso volcán Rumiñahui.

Admirando el paisaje que rodea a la laguna podemos también observar de manera frontal al gran volcán Cotopaxi, y más allá el Sincholagua, nuestro camino debía seguir, ahora una gran planicie recorríamos para contemplar al Cotopaxi mientras lo rodeábamos, su forma de cono casi perfecta enamora a propios y extraños aunque el día no amaneció nublado, se dejó ver por un momento para nosotros posar junto a él y llevarnos grandes postales.

En la esta región es común observar toros y caballos salvajes, tuvimos la oportunidad de ver cruzar a una familia de caballos en el kilómetro 31. Aquí ya entrábamos a la tarde así que un pequeño lunch nos caía perfecto para ahora descender a nuestro destino Selva Alegre.

Claramente la geografía iba tomando otros matices, del amarillo del pajonal y ocres de piedra ahora se cambiaban por una gama de verdes, pastizales y sembríos eran compañeros de ruta. Ésta zona limítrofe entre los cantones Mejía y Rumiñahui es aprovechada para la ganadería.

El cálido valle en una tarde fresca nos hacía ver que nuestro destino se acercaba, tras un descenso en empedrado hasta divisar los primeros caseríos en Selva Alegre un pueblo del cantón Rumiñahui.

La Felicidad

Tras recorrer 52 km la satisfacción por haber cruzado tan hermosos paisajes de la serranía ecuatoriana no se hacía esperar, aprovechen el verano para recorrer y visitar éste hermoso Parque Nacional y enamórense más de mi Ecuador.

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